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Miranda July, el viento y por qué no puedo decir que amo escribir
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Miranda July, el viento y por qué no puedo decir que amo escribir
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Escribir da miedo porque desenreda los nudos de la cabeza, los espaguetis que con elegancia llamamos sesos, se vuelven menos enrevesados y entretejidos, y se despejan caminos que luego hay que transitar, porque como sucede con todo lo visto, nunca se puede «desver». Da miedo también porque hacerlo es enfrentarse